Cofrade desde 1992, fue costalera de la Virgen de la Amargura, formando parte del grupo de mujeres de la primera cuadrilla, dejando su alma y su esfuerzo bajo el paso. Después, su entrega no conoció descanso: nazareno de luz, Diputada de Guardería, llevando el Estandarte, escolta del manto de Nuestra Señora, Diputada de Tramo, de Fila, y en los últimos años siendo Pabilera del paso de María Santísima, para que la luz de sus velas La iluminen cada Jueves Santo. Cada servicio fue una oración silenciosa, cada función, una ofrenda de amor a su Hermandad.
La Hermandad del Encuentro no ha sido solo una parte de su vida: ha sido su casa, su refugio y su camino. Presente en los momentos más importantes de su historia personal, ha caminado siempre junto a la Amargura, como una madre que acompaña, sostiene y guía.
Por todo ello, la Junta General de la Hermandad no ha dudado en su designación como pregonera, sabiendo que su voz llevará no solo palabras, sino vivencias, fe, entrega y una vida entera de amor cofrade.












